Apéndice Ñ: Serranillas - Parte I

El artículo de hoy está dedicado a una figura literaria de la poesía castellana: la serranilla, un prototipo de mujer de la lírica tradicional con reminiscencias míticas y eróticas. Dependiendo de la cantidad de elemento fantástico de la que queramos dotar a nuestra campaña, la serranilla puede servir perfectamente de alternativa a monstruos como Lamias y Sirenas, o incluso Súcubos y Banshees; o también puede actuar como PNJ bandolero de carácter más pintoresco que el habitual algarrobo.

Contexto literario

Aunque la serranilla en si sea un personaje femenino, se denomina así también a la cantiga o villancico que hace referencia al encuentro y a la descripción de estas mujeres. Su origen es puramente tradicional, influido por la lírica pastoril de trovadores occitanos, gallegos y catalanes. Son destacables, en este sentido, las serranillas del Marqués de Santillana, compuestas en el siglo XV, en las que las protagonistas son idealizaciones de mujeres de entornos rurales. En este sentido, el tópico literario sería más cercano al encuentro fortuito de un caballero con una pastora en un entorno natural de gran belleza y erotismo.

No obstante, un siglo antes, en 1330/1343, Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, en su Libro de Buen Amor, nos ofrece cuatro episodios —alguno de ellos, como el cuarto, parodia pura en la que compara a la serranilla con las bestias del Apocalipsis— que forman los cimientos de un personaje literario menos idealizado y más profundo. El pobre Juan Ruiz cae víctima de las artes de estas serranillas mientras se encuentra cruzando la sierra en una situación de gran apuro, siendo este el tópico que más se asocie a estas mujeres de montaña.

Durante el Siglo de Oro, autores como Lope de Vega y Luis Vélez de Guevara no dudarán en echar mano de las serranillas para verter su caudal literario, ahondando más aún en su carácter legendario.

La serrana de la Vera, en Garganta de la Olla (Extremadura)

Encuentros con serranillas

Teniendo en cuenta este contexto literario, vamos a definir las serranillas como mujeres rústicas que habitan en puertos y pasos de montaña, generalmente escondidas en grutas o cuevas de difícil acceso. Su principal táctica es asaltar a PJ que castigados por las duras condiciones climáticas de la sierra o extraviados y hostigados por los depredadores, buscan refugio desesperadamente y se ven obligados a pedir albergue. Las serranillas aprovechan esta oportunidad para pedir a cambio regalos, compañía y favores. Dependiendo del tono que se le quiera dar a la campaña y de la sensibilidad de los jugadores, estos favores pueden ser más o menos eróticos. Además, pueden servir para preparar escenas interesantes desde el punto de vista de la interacción entre PJ y PNJ, o como punto de partida de tramas secundarias en forma de pequeñas misiones para pagar deudas.

También se explotó en la literatura una variante de la serranilla más salvaje y brutal, que no solo cobijaba a los incautos viajeros, sino que los degollaba despiadadamente para quedarse con sus huesos, como en la leyenda de La Serrana de la Vera (de la que existen también dos obras, de Lope de Vega y Luis Vélez de Guevara). Este arquetipo sería más adecuado, como hemos indicado antes, para servir de base a un monstruo clásico de un juego de rol de fantasía.

En la segunda parte de esta entrada ofreceremos las estadísticas de dos serranillas de ejemplo; la primera, de corte más realista, y la segunda, de tipo más fantástico. Mientras tanto, tened cuidado si vais de excursión al monte...

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