(RECURSOS) Cárceles en las pequeñas villas (2 de 2)

Este artículo viene seguido del articulo Cárceles en las pequeñas villas 1 de 2 (enlace)


Diseño de las celdas

Ahora vamos a entrar a detallar cómo estaban pensadas y diseñadas las tres distintas zonas de encierro. Recordemos que la celda para presos preventivos estaba ubicada en la tercera planta, la de presos comunes en la segunda y la zona de mazmorras en la primera. 

Además, como dato de interés, diremos que las escaleras eran especialmente empinadas y con peldaños más bien tirando a pequeños. Aunque no se sabe si fue premeditado a la hora de ser construido, sí que hace que en caso de que un preso intentara fugarse con los grilletes puestos no pudiera subir o bajar las escaleras (o en caso de poder, le costara muchísimo hacerlo).

Celda para presos preventivos

Esta celda es bastante amplia y tiene una pequeña zona elevada, en cuesta. Durante el día los presos suelen estar sueltos por la celda, aunque con grilletes. Durante la noche, para tranquilidad del carcelero, son atados a la pared con grilletes de cuello y manos. Esta operación se realizaba ayudado por los vigías (que comían en la habitación adyacente) y por este motivo se utilizaba el suelo inclinado, de tal manera que el grillete de cuello clavado a la pared quedara mas o menos a la altura del cuello del preso o incluso lo suficientemente bajo como para permanecer sentado (en el mejor de los casos; en el peor, el preso podía pasarse toda la noche de puntillas, dependiendo del estado de animo del carcelero). Para sus necesidades, había un par de agujeros en el suelo.

Celda para presos comunes

Estas celdas, realmente pequeñas para la cantidad de presos que se solían introducir, no eran más que
un espacio oscuro con paredes de madera a través de cuyas rendijas pasaba el aire y algo de luz (muy muy poca). El cautiverio era continuado e ininterrumpido. Como anécdota, podemos decir que la única fuga de la que se tuvo constancia registrada en la cárcel de Pedraza se dio en una de estas celdas, donde un preso, fingiendo estar muy enfermo, fue extraído y aprovechó la tesitura para huir. Fue atrapado dos días después en una aldea cercana y se desconoce qué ocurrió después (aunque es fácil suponer que acabó en la mazmorra)

Para poder hacer sus necesidades, cada celda dispone de un agujero en el suelo. Por cierto... ¿Adivináis dónde caen los desechos de la celda superior?
¡Correcto! Pero no penséis que los agujeros están alineados o algo así, digamos que si a ellos les caen las cosas por la esquina derecha, ellos tienen el agujero en la esquina izquierda, de tal forma que si no hacen algo por su cuenta, tendera a acumularse (y cada uno de los agujeros de la celda superior da a una de estas celdas).

Mazmorras

Y tras esta nota de color, llegamos a la parte en la que la gente sensible debería dejar de leer...

Para empezar con buen pie diremos que había dos mazmorras divididas, una de 2x2 m y con una profundidad de 3 metros y medio que estaba ubicada debajo de las dependencias del carcelero. Después, había otra mazmorra debajo de las dos celdas sobre la que no hay constancia escrita y de la que hablaremos después.

Las mazmorras eran el lugar en el que el preso que había cometido delito de sangre o había sido condenado a muerte esperaba la llegada del verdugo (que tenia que venir, en este caso, desde Segovia y cobraba por ello).

Como ya hemos dicho, la mazmorra pequeña no era mas que un agujero en el suelo, pero profundo eso sí, y como hemos podido ver, pocas cosas se dejaban al azar. En esta mazmorra nunca convivía mas de un preso, para así evitar que uno subido encima del otro pudieran escapar. Cuando un preso era arrojado a la mazmorra, se le arrojaba con los pies por delante y con bastante mala leche, esperando provocar alguna lesión, fractura o herida, pero intentando que no muriera por la caída. Y esto tenia un triple objetivo.

El primero era reducir cualquier mínima posibilidad de fuga; si ya era casi imposible salir de ahí (salvo que fueras un experto escalador), una lesión en la pierna lo impediría totalmente. 

La segunda era que, debido a que la mazmorra no se limpiaba, cualquier herida abierta rápidamente sufriría una fuerte infección y eso aceleraría una serie de eventos en el sujeto que le harían morir sin necesidad de llamar y pagar al verdugo.

La tercera, y el motivo por el que se intentaba evitar que muriera por la caída, era que el reo era el encargado de depositar en una cesta, atada con una cuerda, el cadáver del reo anterior; cadáver que el carcelero posteriormente vendía como abono para el campo (si lo deseaba también podía aprovechar para quitar heces y demás suciedad). Supongo que a cambio le prometerían algo al reo que nunca se cumpliría. 

NOTA DEL AUTOR: ¿Aquí la iglesia no tenía nada que decir? ¿Estos presos eran excomulgados?¿Por qué no se reclamaba el cuerpo para un entierro? Si alguien conoce la respuesta, agradecería que me la hiciera llegar.

Como dato adicional, según los archivos, el verdugo de Segovia solo llego a acudir a la villa de Pedraza en dos ocasiones, por lo que suponemos que el sistema de funcionamiento de la mazmorra era eficaz.

Y bien, con respecto a la otra mazmorra...

La otra mazmorra era más grande y amplia que la anteriormente citada, ya que ocupaba el resto de la planta inferior, y aquí venían a parar los agujeros de la planta superior. Solo tenia una ventana, grande y con fuertes barrotes. Por los restos encontrados en la restauración, se cree que las personas aquí arrojadas también recibían un montón de paja. 

Esta mazmorra, a diferencia de la anterior, tenía una gran ventana al exterior protegida con fuertes barrotes. Esto, lejos de ser una bendición, era todo lo contrario. No solo facilitaba la entrada y salida de ratas, si no que, además, por su orientación, en verano recibía fuertemente el sol, que fermentaba los jugos recibidos de las plantas superiores, y en invierno era los suficientemente amplia como para que hiciera tanto frió como a la intemperie. 

Esta mazmorra no se limpiaba nunca y durante su restauración tuvieron que derribar una pared exterior para poder vaciar con máquinas la gran cantidad de desechos que aquí se encontraban amontonados, con una altura que alcanzaba el techo en las esquinas y cerca de metro y medio alrededor de la ventana. Durante este proceso se encontraron unos pocos huesos humanos, pero ningún cadáver completo, por lo que se cree que al reo aquí arrojado se le ofrecía el mismo trato que al de la mazmorra contigua.

LAS FUNCIONES DEL CARCELERO

Como bien habéis visto, el carcelero solía ser alguien de dudosa moral y pocos escrúpulos, con un salario presumiblemente bajo (ya que si no, ¿por qué iba a dedicarse a vender cadáveres como abono? No creo que fuera algo muy lucrativo, la verdad...).

Ademas de vigilar a los reos, llevaba la cuenta de los días que pasaban encarcelados y cuándo tenían que salir. Si alguno permanecía un día más o un día menos, nadie se quejaba, aunque por lo general cumplía bien con su cometido.

Adicionalmente, y debido a que vivía en la prisión que está en la entrada de la villa, también era el encargado de cerrar la puerta al anochecer, abrirla al amanecer y controlar los accesos de las carretas y viajeros, revisar los carromatos y, en fin, hacer de portero. También era el encargado de notificar a los vigías el cambio de turno. 




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